Sistemas de calefacción. ¿Cuál es el más adecuado para usted?

Sistemas de calefacción

Sistemas de calefacción. ¿Cuál es el más adecuado para usted?

Cuando el frío llega, todos ponemos en marcha nuestros sistemas de calefacción, ya que, sin ella nos sería muy difícil soportar las bajas temperaturas del invierno.

Pero, ¿cómo sabemos que nuestro sistema calefactor es el más adecuado para nuestro hogar? No todos los hogares necesitan lo mismo. Para obtener el calor necesario en cada caso, hay que tener en cuenta varios factores. Entre otros:

  • Dónde está situada la vivienda.
  • El clima de la zona.
  • Los materiales de aislamiento con que cuenta la vivienda.
  • El tamaño de la vivienda y su distribución.
  • Cuántas personas habitan en la vivienda.

Existen varios tipos de sistemas de calefacción. Éstos se pueden clasificar según su fuente de energía (eléctrica, de gas, geotérmica, etc); o también por el sistema que utilizan para obtener el calor (radiadores eléctricos, acumuladores de calor, radiadores de agua, bombas de calor, etc).

Calefacción de gas

Se trata de una fuente de calor muy utilizada en los hogares, sobre todo en España. Este sistema no es contaminante y es muy eficaz. Existen tres tipos de sistemas de calefacción a gas, en función del gas utilizado:

  • De Gas Natural: El más utilizado en hogares situados en ciudades y muy cómodo ya que, entra directamente en nuestros hogares. Es el sistema más limpio y más seguro de todos. El calor se transmite a través de radiadores que reparten el calor por toda la vivienda.
  • De Gasóleo: En este caso, debemos tener un lugar de almacenaje en tanques dentro de de la vivienda. Este sistema es más contaminante, aunque es más práctico para habitáculos más grandes. El calor se transmite a través de radiadores que reparten el calor por toda la vivienda.
  • De Gas Propano: Este sistema es ideal para cubrir las necesidades de casas de gran tamaño o para viviendas situadas en poblaciones donde no llega el Gas Natural. Su potencia es superior al gas natural y parecido a la potencia del gasóleo. En este caso, también necesita sistema de almacenaje pero éste puede ser en el exterior de la vivienda. El calor se transmite a través de radiadores que reparten el calor por toda la vivienda.

Calefacción eléctrica por acumulación

Este tipo de calefacción es uno de los más comunes, ya que se trata de un sistema seguro y limpio, de fácil instalación. Este sistema no emite gases ni contamina. Funciona cuando la electricidad se transforma en calor, y sale por las resistencias que están dentro de los radiadores eléctricos. Su mantenimiento es sencillo y sólo necesita una limpieza de vez en cuando. No obstante, resulta más caro que un sistema de calefacción de gas.

Este sistema es ideal en zonas más cálidas donde no es necesaria una gran potencia para calentar una vivienda, cuando su uso se reduce a periodos cortos o para viviendas de tamaño más reducido que se calientan antes.

Calefacción eléctrica por convectores

Este sistema de calefacción funciona a través del aire que se calienta gracias a una resistencia dentro del radiador y que va por dentro de los convectores.

Es ideal para viviendas ubicadas en zonas más cálidas y su instalación no necesita obras, por lo que resulta más económica. No obstante, como en el caso anterior, su funcionamiento resulta más caro que la calefacción a gas.

Emisores termoeléctricos

En este caso, el calor se consigue a través de un aceite que calienta una resistencia eléctrica que va dentro del radiador. Se trata de radiadores independientes que pueden moverse y conectarse en cualquier punto de la casa. No necesitan ningún tipo de obra y conservan el calor unas horas tras su apagado. También resulta más caro en cuanto a consumo que el gas, sobre todo si necesita muchos radiadores para calentar su hogar.

Caldera con radiadores de agua

Es el sistema de calefacción más común en España. El calor se produce a través de una caldera situada dentro de la vivienda, que calienta mediante combustibles como el gas natural, el agua que contienen los radiadores distribuidos por la casa.

Suelo radiante

Este sistema es ideal para zonas más frías. El calor se consigue a través de unos cables eléctricos que se instalan bajo el suelo de la vivienda. El agua que llegan estos tubos se calienta y desprende calor que se expande de abajo arriba.

El sistema de suelo radiante permite un ahorro importante en cuanto a consumo de calefacción. Además, el calor se transmite uniformemente por toda la vivienda. No necesita radiadores pero las obras de instalación son más caras que otros sistemas de calefacción.

Bomba de calor

Con el sistema por bomba de calor se calienta la vivienda expulsando aire caliente a través del aparato de aire acondicionado. Este sistema también funciona a la inversa, es decir, como aire acondicionado en verano. Esto permite un ahorro en la inversión y es de fácil instalación. Consume menos energía que otros sistemas de calefacción, aunque el calor no se mantiene tras su apagado, tal y como ocurre con otros. No requiere mucho mantenimiento, tan solo una limpieza periódica de los filtros.

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