Son sistemas de calefacción eléctrica que se cargan, generalmente por la noche, para después desprender paulatinamente el calor almacenado durante el día.
Estos sistemas están pensados para aprovechar las tarifas eléctricas de discriminación horaria. De este modo, el gasto energético se produce de madrugada, que es cuando estas tarifas ofrecen los precios más bajos, al ser mucho menor la demanda.
Estos sistemas ofrecen varias ventajas a tener en cuenta:
El principal inconveniente de los acumuladores es la falta de exactitud a la hora de controlar la temperatura y las pérdidas de calor. Es posible que, en ocasiones, el calor almacenado se acabe antes de que el acumulador pueda volver a recargarse.
El funcionamiento de los acumuladores es muy sencillo y está automatizado. Empiezan a cargarse de energía al momento exacto en que empiece el horario de tarifa reducida que tengas contratada y descargan durante el día el calor acumulado. Tú solo tendrás que ocuparte de regular las cantidades de carga y descarga.
Para conseguir la temperatura deseada durante todo el día, lo recomendable es empezar ajustando la descarga al mínimo y la carga en un punto medio y observar los resultados al día siguiente. Pueden darse varios casos:
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