Los acumuladores de calor están pensados para aprovechar el ahorro de las tarifas de electricidad a determinadas horas. Lo que hacen los acumuladores de calor es acumular el calor durante las horas nocturnas, y soltarlo paulatinamente durante las horas diurnas, lo que supone un gran ahorro económico (hasta más de un 50%).
El calor acumulado durante las horas de la noche va desprendiéndose gradualmente en la estancia donde se encuentre ubicado durante el resto del día, volviendo a iniciar su carga de nuevo por la noche.
Existen dos tipos de acumuladores de calor que se diferencian, básicamente, en la forma en que desprenden el calor que han acumulado. Estos son: los acumuladores estáticos, que liberan el calor de forma natural y continuada durante todo el día, y los acumuladores dinámicos que lo hacen mediante un ventilador que fuerza la descarga.
Las ventajas de utilizar un sistema de calefacción por acumuladores de calor son las siguientes:
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